Médanos de Coro.
De todos los paisajes de la
naturaleza hay uno que refleja con mayor exactitud el sentimiento de la
soledad, ese es el desierto. Lugar donde el aire se hace amigo de la arena, y
juntos juegan a hacer formas sobre el suelo, y a construir montañas. Las
espinas de las escasas plantas muestran una rispidez que solo es palpable en
momentos de plena soledad. Hoy me tocó vivir esa experiencia en Venezuela, un
desierto, un lugar para reflexionar, para admirar ese coqueteo entre aire y
arena. Lugar que me hizo pensar en este ciclo que está por terminar, donde todos
los pasos que he dado, todas las huellas que he dejado resultan ser efímeras,
pues el viento las borrara, pero el camino avanzado siempre será el reflejo de
experiencias y de vagas memorias. Dentro
de un reloj de arena, allá a lo lejos, desde el desierto se alcanza a ver una
hermosa nube que asemeja una explosión nuclear, y conforme se va acercando va
pintando un colorido arcoíris, que sube desde la arena y termina en el cielo; paleta
de colores que ilumina siempre la vida, los ciclos que terminan y los que están
por venir.
DHG, Junio, 2017. Coro, Falcón. Venezuela.