EL LADO OBSCURO DE
VENEZUELA.
Por las noches el
panorama en las calles es obscuro para los venezolanos, quienes de igual forma
caminan, como almas en pena, buscando el arcoíris del otro lado de la luna.
Cuando las cosas parecen no poder
empeorar más, siempre sorprenden con algo nuevo, aún no hemos tocado fondo
(voces de la calle en Venezuela).
Yo llegue a este país con muchas
dudas sobre la situación por la que están pasando, después de haber estado un
mes en el país y de haber sido parte de la realidad venezolana, me voy con
muchas más dudas que con las que llegué.
La situación actual en el país no
es algo que apareció de la nada, es el conjunto de decisiones políticas que han
venido afectando a una sociedad ignorante que en vez de buscar salir del
problema se han terminado por hundir aún más. Venezuela es un país lleno de recursos para
generar riquezas, pero que en la actualidad están completamente desaprovechados.
La misma sociedad venezolana
afirma que el problema fue que durante muchos años la opulencia del país era tal,
que la gente no valoraba lo que tenía. Luego vino Chaves y con un discurso
político y revolucionario cambió en mucho la manera de hacer las cosas en su país, con ideales positivos e
interesantes convenció a la gente pero
luego las acciones no fueron las más acertadas, y el despotismo y autoritarismo
del gobernante fue permeando de manera descendiente al resto de las
autoridades, quienes se acostumbraron a tomar decisiones sin tener un
mínimo de consideración. La opinión popular en su mayoría estuvo contenta con Chaves en sus primeros
años, pero conforme se fueron acabando el pastel, la opinión fue cambiando. Con
ello la realidad política y social se
fue complicando. Luego vino muerte de Hugo Chaves y la toma de poder de su
brazo derecho, Nicolas Maduro, a quien le falta personalidad para afrontar un
lugar tan delicado como es la presidencia de Venezuela. Maduro, carente de
humildad, en vez de buscar tapar esos pozos del neo socialismo venezolano, vino
a cavar en lo más profundo, con más autoritarismo sin sentido, con un discurso
muy poco convincente y sobre todo con ganas de establecer una dictadura moderna
sobre un territorio que está por derrumbarse.
La gente común y corriente son
ahora quienes están pagando los platos rotos, los pobres aún más pobres, los
ricos entrando a una modernidad económica donde siguen acaparando el dinero y
finalmente la clase media con una carencia de oportunidades para el crecimiento
que los está acercando cada día más a la clase baja en vez de ayudarles a dar
el salto hacia la cada vez más minoritaria clase alta.
Por otra parte el dinero perdió
valor de manera impresionante, a tal grado que se tuvieron que imprimir nuevos
billetes, pero la inflación era tal que
el sistema económico nunca termino por digerir (me atrevería a decir que ni por
tragar) esa realidad financiera. Actualmente
los antiguos billetes de 100 bolívares, con los que hace algunos años se
hacían todas las transacciones,
ahora son insuficientes y al seguir en
circulación generan una economía lenta, un ejemplo simple es que para pagar
cuestiones básicas como un almuerzo hay que juntar al menos 100 billetes de
100, contarlos y luego pagar, para luego esperar a que la contraparte vuelva a
contar esos billetes, pues en épocas de crisis no se regala nada.

La devaluación de los bolívares
ha desencadenado que el cambio de moneda extranjera también sea por demás
complicado ya que no hay casas de cambio oficiales. El gobierno controla el
cambio para cuestiones oficiales, pero la gente común no tiene acceso a eso,
por ende en el día a día se maneja el cambio en el mercado negro, donde la
gente revisa en una página de internet a como se está negociando el dólar y en
base a eso hay que estar preguntando a los conocidos, en los grupos de redes
sociales para ver quien tiene el efectivo o puede realizar la transferencia a
cambio de unos dólares que a los venezolanos les sirve para ahorrar, ya que
pensar en ahorrar en bolívares, con la inflación actua,l no resulta para nada
conveniente.
Ante el descontento social los
jóvenes han tomado el papel de lucha. Son
los que dan la cara para manifestar el descontento social, pero las masas sin un objetivo claro pueden ser peligrosas, y
esto es el reflejo de que cada que hay un enfrentamiento con la policía las
calles de las principales ciudades terminan hechas un desastre con escombros
por todos lados, con el alumbrado público destruido, con saqueos de negocios,
con heridos y con muertos. Al final las “guarimbas” (manifestaciones) están afectando
a la sociedad en mucha mayor proporción de lo que está ayudando.
El resto de los jóvenes están emigrando
de su país en busca de oportunidades, gente trabajadora buscando un futuro
mejor en otras latitudes, algo digno de admirarse, dejar todo por buscar algo
mejor. Por eso es importante que el resto de Latinoamérica acoja a sus hermanos
venezolanos con los brazos abiertos, pues es lo que uno se merece ante momentos
de adversidad. A los venezolanos que están radicando fuera les toca crecer y
mejorar, para luego permear con valores, con arte y con inteligencia al resto
del país, para que así puedan salir triunfantes
ante estos momentos de crisis.
“No todo es culpa de Maduro. El
problema en Venezuela es que la gente se la pasa quejándose, en vez de
ponerse trabajar o de buscarle la vuelta
a la situación. Andar buscando a quien
más echarle la culpa, esa es la verdadera
crisis de este país. (voces de la calle en Venezuela).
Hermanos Venezolanos: “De las crisis y desgracias siempre
sale lo mejor y lo peor de uno,
lo primero siempre es lo que
ayudará a salir adelante.”
Escrito por David
Herrera González.
7 de Septiembre de
2017.
* Las Fotografías, no son mías son de artículos que he visto sobre Venezuela.