TU ROSTRO.
Hoy deje tu rostro tatuado sobre un bambú frente al río, allí donde no pega el sol, pero desde donde se ve el reflejo de los rayos sobre el fluir del agua.
Lo hice para brindar por los buenos recuerdos, para recordar los ciclos del pasado y lo bello que fueron; también lo hice para asustar a los que pasen y no tengan su conciencia tranquila.
Al lado tatué mi rostro en otro bambú, para no dejar el tuyo tan solitario, para hacernos sonreír juntos mientras vemos el río en el caribe venezolano. Para que se escuchen nuestras risas al compás del agua, de las aves, de las olas y del cielo.
a S.G.
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