miércoles, 16 de julio de 2025

EL RITUAL DEL CAMARÓN II.

 

EL RITUAL DEL CAMARÓN II.

 

NO hay nada más rico que ver el cielo pintado de colores por un hermoso atardecer, mientras uno sumerge su cabeza en las cristalinas aguas del caribe.

Nada mejor que ver los tonos de rosa, morado y anaranjado, desde el oeste de la Isla de Coche.

Allá donde hay más mar que tierra, donde las aves por pequeñas o grandes que sean, simplemente se preocupan por meter sus cabezas para pescar.

Los colores del cielo enloquecen a los camarones de la zona quienes a esa hora salen  de entre la arena y las algas.

Los pescadores aprovechan esa locura de los camarones para tirar sus redes al mar. Lo hacen después de haber ofrecido sus sueños a ese cielo pintado de colores.

Ya con la noche encima ellos recogen sus redes, prenden botes impregnados de gasolina y se dedican a usar sus ríspidas manos para seleccionar la cosecha del mar.

Botes de camarones pequeños, otros de cangrejos, otro de pescados menores y uno de mayores, y al centro un cajón amarillo donde caen los camarones grandes.

Los pescadores suelen ser presas de la revancha del cangrejo que pelea por sus camaradas, apretando sus tenazas y lastimando esas manos que son duras y saladas como las conchas.

Todo lo hacen en medio de risas, todo por ir a comprar una botella de licor para seguir la noche.

Al siguiente día antes de ir a dormir, mandan al marinero que todavía esté en condiciones de contar el dinero para que venda esos camarones en los hoteles todo incluido, donde los ricos  y los extranjeros al siguiente día degustaran sin inmutarse un plato de camarones.

Los pescadores estarán dormidos, descansando, se levantaran al mediodía cuando el sol pega más fuerte, se compraran una docena de cambures, una cerveza para cada uno, le pedirán a sus mujeres que le cocine un poco de los pescados pequeños y volverán a esperar a que llega el atardecer.

 

Isla de Coche, Venezuela.

EL RITUAL DEL CAMARON.

 

EL RITUAL DEL CAMARON.

 

Ante un hermoso atardecer en la Isla de Coche, donde el cielo comenzó a pintar colores hermosos, entre distintos tonos de rosa, morado y naranja, los pescadores descansaban  acostados en su lancha,  yo estaba viendo ese atardecer desde la comodidad del mar, cuando de pronto noté la lancha con sus tripulantes completamente relajados. En eso se acercó un  lanchero y dijo algo pero no entendí que decía, luego cuando la noche comenzaba apoderarse del cielo prendieron el motor de la precaria lancha con la que contaban, y en eso se dejó ver la red que es su mayor herramienta de trabajo la cual va labrando el agua finamente.  En la arena permanecieron tres de los cinco elementos de esa mini expedición sosteniendo la red mientras adentro  en el mar la lancha con el resto de las personas avanzaba lentamente. Yo me perdí unos momentos y ya cuando cayo la noche fui a asomarme para ver que habían sacado, allí me tocó ver el ritual de los artistas, sacando la red del mar a la arena.

TU ROSTRO.

 

TU ROSTRO.

Hoy deje tu rostro tatuado sobre un bambú frente al río, allí donde no pega el sol, pero desde donde se ve el reflejo de los rayos sobre el fluir del agua.

Lo hice para brindar por los buenos recuerdos, para recordar los ciclos del pasado y lo bello que  fueron; también lo hice para asustar a los que pasen y no tengan su conciencia tranquila.

Al lado tatué mi rostro en otro bambú, para no dejar el tuyo tan solitario, para hacernos sonreír juntos mientras vemos el río en el caribe venezolano. Para que se escuchen nuestras risas al compás del agua, de las aves, de las olas y del cielo.


a S.G.

Por qué no nací en forma de pelicano?

 

Por qué no nací en forma de pelicano?

 

Hoy me hubiera gustado que en vez de ser humano,

Hubiera sido un ser  pelicano,

Con su pico largo y su papada gigante

Para almacenar pescados,

Para meterme al mar cuando me diera hambre,

Luego volar alto y con mira telescópica,

Bajar como si fuera un misil,

Para pescar un rico y suculento animal

Meterlo en mi papada y dejarlo allí reposar.

Ver como las  garzas y los flamingos me admiran.

Mientras yo tengo la boca llena.

 

Me hubiera gustado ser un pelicano

Como el de la comercial mexicana,

Para pasarme el día volando sobre el mar del caribe.

Me hubiera gustado nacer en un gran nido,

Comer gusanos de pequeño

Sentir como me crecían las alas

Aprender a volar,

Luego a nadar,

Y finalmente a pescar,

Para ser la envidia de los demás,

En especial de los seres humanos

Que se la pasan volteando al cielo

Mientras yo me gano mi comida

Pescando.

ISLA EN EL HORIZONTE.

ISLA EN EL HORIZONTE.

A lo lejos en el horizonte se alcanza a ver una isla. La gente del barco comienza a brincar de sus asientos. Como si allá estuviera la esperanza, esa que les han robado con múltiples explosiones callejeras y con protestas contra un gobierno caduco.

La brisa trae tintes de revolución como si los olores a basura continental  ya estuvieran quedando atrás.

Bob  Marley me susurra al oído “So muchtrouble in thetheworld” y pareciera que la gente alcanzara a escuchar la música pues les brillan los ojos al ver que la Isla Margarita  esta frente a nosotros.

Aún no sabemos si es real o solo una ilusión provocada por el cansancio de estar despierto  desde la madrugada o por la larga espera sin sentido, o por la marea misma del mar.

Debemos esperar hasta tocar la arena de la playa, hasta sumergir la cabeza en el mar y refrescarnos  con el calor del caribe, para poder estar seguros que la isla trae esa revolución de esperanza con la que todos soñamos.

 


EL ARBOL DE LA TOLERANCIA.

 

EL ARBOL DE LA TOLERANCIA.

Para los problemas actuales que están pasando en Venezuela, los de Latinoamérica y los de todo el mundo, yo le recomiendo a las personas que suban al árbol de la tolerancia, que lo hagan jugando como lo hacen los niños,  que empiecen desde la raíz y vayan trepando lentamente todos, una vez que la gente se convierta en las ramas de ese árbol y cuando ya no tenga para donde crecer, quiero que todos se sacudan para que dejen caer nuevas semillas y sigan creciendo arboles de tolerancia, estoy seguro que cuando el terreno fértil este lleno de semillas crecerán arboles de paz por todos lados.

CARDENALES AMARILLOS.

 

CARDENALES AMARILLOS.

Cardenales amarillos de la selva venezolana.

Les pido por favor que dejen de molestar a las vacas,  no abusen, no se paren en sus caras.

Vuelen y vuelen alto.  No se asusten de la lluvia. Abran sus alas y pónganlas a remojar.

Salgan de los billetes de a mil y vuelen,  y de paso llévense a Bolívar también para que su espíritu siga volando como el cóndor libertador que siempre ha sido.

Cardenales de mi alma, traigan el polvo de las flores mientras duermo,  para tener lindos sueños.  Lleven hojas secas de sus nidos a las casas de la gente y una ramita de laurel a las oficinas gubernamentales.

Cardenal lindo cardenal  no te vayas a asustar hay que volar hasta que se disfrute y cuando eso pase, hay que volar más para disfrutar más.

En Venezuela todos juntos.

17 de Junio, 2017.