PAR DE INTENTOS
FALLIDOS DE IR A CARACAS.
La tercera será la vencida……….
En un gusto poco habitual yo tengo la capacidad de disfrutar del caos y el
desorden de las grandes ciudades. Las capitales
de los países en Latinoamérica son el experimento donde millones de personas
usan los eslabones de identidad nacional e histórica para aprender a convivir
en sociedad.
En un momento tan delicado como
el que está viviendo Venezuela a mí me interesaba mucho darme una vuelta por
Caracas para ver cómo es realmente la vida y la esencia de un pueblo que está
en contra de su gobierno. Pero pues algo
que he aprendido del viaje es que hay que dejar que las cosas fluyan, y para
visitar Caracas, tuvimos dos intentos serios, pero desafortunadamente o
afortunadamente no fluyeron.
Cuando estábamos en las Playas de
Tucacas, un día fuimos a conocer uno de los famosos Cayos y allí conocimos a
una pareja muy dispareja, al menos en cuanto a edad se refiere, eran una pareja de una señora caraqueña ya grande
con un tipo que al principio parecía su hijo, pero que luego nos dimos cuenta
que era su pareja, gente muy amable que nos invitaron a tomar unos tragos, y
quienes luego nos llevaron a su casa de campo, la cual era un poco tétrica y
más por la persona que cuidaba la casa,
pues era un viejo sacado de ultratumba con una tez morena y con un
semblante que parecía estarse derritiendo, pero quien nos trató muy bien y con
quien compartimos también una deliciosas sardinas con pasta. Ya entrada la
noche y con un par de tragos encima nos hicieron la invitación para irnos con
ellos a Caracas y quedarnos en su casa,
ya con el alcohol encima y sin importar que solamente nos habíamos
conocido por unas horas, armamos el plan; ya en la noche cuando nos dejaron en
el hotel, había bajado el efecto del
alcohol y tanto Julieta, como Luis, como yo, los tres coincidimos que había
algo en ellos que no nos terminaba de convencer, no sabíamos que era. Ellos
habían quedado de pasar por nosotros al siguiente día a las ocho de la mañana
para irnos, nosotros pensábamos decirles que al final habíamos decidido salir
hasta otro día, pero a final de cuentas ellos nunca llegaron, por lo que no
tuvimos ni que excusarnos para no ir en esa ocasión a Caracas.
Posteriormente cuando estábamos
en Puerto la Cruz parecía que todo
estaba listo para ir a Caracas, ya teníamos quien nos recibiera, y pensábamos
ir a pasar un par de noches allá, pero de última hora y sin previo aviso Luis
recibió un mensaje de Rafa, un parcero colombiano a quien habíamos conocido en
Panamá, él en esos momentos estaba viviendo con su familia en la famosa Isla
Margarita donde estaba trabajando y aprendiendo un poco de surf, ante su
insistencia y buena onda, cuando ya teníamos todos listo para irnos, a Caracas,
de último momento por mayoría indiscutible de votos decidimos ir a conocer la
Isla para pasar unos días tranquilos; en vez de irnos a meter al caos de esta
caliente capital terminamos conociendo una hermosa isla donde reina la paz y el
aroma a caribe; preferimos ir a conocer el paraíso antes que el infierno.
A final de cuentas solo pasamos
por Caracas en los autobuses que iban y venían de Puerto la Cruz, a nuestro
paso alcance a ver que el majestuoso valle donde se ubica esta ciudad era inmenso
y a la distancia se veía bastante cosmopolita, llena de historia y de cultura,
pero eso solo lo alcance a ver rápidamente cuando pasábamos en el bus a más de
80 km por hora.
En esta ocasión no se acomodaron
las cosas para ir a Caracas, de alguna forma creo que corríamos un cierto
riesgo al ir, un riesgo que aunque generaba una cierta adrenalina positiva, no
iba a ser nada grato en caso de algún inconveniente. Al final me quede con las
ganas de conocer Caracas, pero no fue por falta de ánimos, sino porque el destino
no quiso que así fuera. El proximmo será
el tercer intento, y esta vez la tercera
será la vencida pues quiero conocer ese lugar tan lleno de fuerza y de energía
citadina, Caracas la capital venezolana.
Escrito por David
Herrera González.
25 de Julio de 2017.
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